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Directrices clínicas

¿Cuál es la importancia de mantener la integridad de la piel en pacientes vulnerables y con riesgo de desarrollar úlceras por presión o lesiones provocadas por la humedad?

Mantener la integridad de la piel

La piel es el órgano más grande del cuerpo y proporciona una barrera eficaz entre los tejidos internos y el medio externo (Flour, 2009).

Protege al cuerpo contra los efectos de la temperatura, así como contra los peligros químicos, físicos y mecánicos. Además, impide que se introduzcan en el cuerpo sustancias nocivas, como los microorganismos.

También actúa como una barrera resistente al agua para que los nutrientes esenciales no sean eliminados del cuerpo (DermNet NZ, 2012).
La estructura de la piel varía en función de la región anatómica del cuerpo y cambia con el envejecimiento como respuesta a los traumas o al estrés recurrentes y a la exposición continua a la radiación UV. Mantener la integridad de la piel es fundamental para prevenir las úlceras por presión.

Para mantener la integridad de la piel hay que garantizar que las cargas y fuerzas externas ejercidas sobre la piel no la estén dañando y hay que tener en cuenta factores intrínsecos, como la salud general de la persona y la capacidad de la piel para resistir al daño.

En el pasado, se ha hecho hincapié en proporcionar superficies de apoyo óptimas a los pacientes con riesgo de formación de úlceras por presión. Estas superficies reducían la carga mecánica en la piel.

Ahora, es necesario considerar las intervenciones que afectan al microclima, modificando el entorno en la superficie de la piel o cerca de ella (Wounds International, 2010).

¿Qué es un microclima?

En el cuidado de heridas, el microclima es un término utilizado para describir la interfaz situada entre la piel y la superficie con la que tiene contacto directo. Se refiere principalmente a la temperatura (de la piel o de los tejidos blandos) y a la humedad (o los niveles de humedad en la superficie de la piel) (Clark y Black, 2011).

Un microclima deficiente, que se produce en una piel demasiado caliente y húmeda, reduce la elasticidad de esta y aumenta su susceptibilidad a los daños causados por la presión, el cizallamiento o la fricción.

La manipulación del microclima de la piel* puede implicar el control del entorno general, como mantener una temperatura ambiente óptima, evitar el uso de materiales sintéticos en la piel o utilizar equipos específicos para controlar el microclima.

Esto puede incluir dispositivos de calentamiento, utilizados para evitar que los tejidos se enfríen demasiado cuando los pacientes pasan largos periodos en el quirófano (NICE, 2008) o dispositivos especializados que mantienen la piel seca y a una temperatura óptima (por ejemplo, el MCM Skin IQ™) (Clark y Black, 2011). Controlar el microclima es muy importante para la prevención y el tratamiento de las úlceras por presión.