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Directrices clínicas

Dadas las medidas relativamente sencillas y eficaces disponibles para prevenir el tromboembolismo venoso (TEV) y para mejorar el bienestar del paciente, se ha desarrollado una serie de guías de mejores prácticas nacionales e internacionales, además de estudios tecnológicos a través de la revisión sistemática de la bibliografía y el consenso de expertos (1-7).

Estos documentos reconocen que los dispositivos de compresión neumática intermitente (CNI), como Flowtron®, tienen una sólida base de pruebas y proporcionan una opción terapéutica segura y eficaz para una gran variedad de pacientes.

El consenso general indica que

  • La CNI es eficaz como tratamiento independiente y cuando se usa en combinación con otras formas de profilaxis. 
  • No aumenta el riesgo de hemorragia, por lo que es particularmente útil para pacientes en los que el uso de anticoagulantes es arriesgado o está contraindicado (4). 

Indicaciones específicas

  • La CNI es más eficaz que las medias antiembólicas cuando los anticoagulantes están contraindicados [5].
  • Reduce el riesgo de TVP asintomática (6).

Revisión independiente de la tecnología

  • En general, la CNI es eficaz, pero no se han encontrado pruebas que demuestren que un tipo de terapia o dispositivo de CNI sea mejor que otro. La selección del dispositivo debe tener en cuenta la comodidad, la seguridad y la facilidad de uso. Flowtron Universal recibió la calificación global más alta en 2007 y 2009 (7).

Referencias

  1. National Institute for Health and Clinical Excellence. Clinical Guideline 92, Venous thromboembolism: Reducing the risk. http://www.nice.org.uk/CG092.
  2. National Health and Medical Research Council. Clinical practice guidelines for the prevention of venous thromboembolism (deep vein thrombosis and pulmonary embolism) in patients admitted to Australian hospitals. Melbourne: National Health and Medical Research Council. 2009 http://www.nhmrc.gov.au/guidelines/publications/cp115
  3. Geerts, W. H; Bergqvist, D.; Pineo, G. F. et al. Prevention of venous thromboembolism: American College of Chest Physicians Evidence-Based Clinical Practice Guidelines (8.ª edición). Chest. 2008; 133 (supl. 6): 381S-453S.
  4. Cohen, A. T.; Tapson, V. F.; Bergman, J-F. et al. Venous thromboembolism and prophylaxis in the acute hospital setting (ENDORSE study): a multinational cross-sectional study. The Lancet. 2008; 371: 387-394.
  5. Australia and New Zealand Working Party on the Management and Prevention of Venous Thromboembolism. Prevention of venous thromboembolism best practice guidelines for Australia and New Zealand, 4.ª edición. Health Education and Management Innovations, Sídney. 2007
  6. Nicolaides, A. N.; Fareed, J.; Kakkar, A. K. et al. Prevention and treatment of venous thromboembolism. International Consensus Statement (Guidelines according to scientific evidence). International Angiology. 2006; 25: 101-161. 
  7. ECRI Institute. Intermittent pneumatic compression device evaluation. Health Devices. Estados Unidos. 2007; 36(6): 177-204.