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Movilidad temprana en la UCI

Se ha demostrado que la movilidad temprana del paciente en la UCI es factible, segura y beneficiosa para mejorar la función física y acortar la estancia en el hospital y en la UCI (unidad de cuidados intensivos).*


*(Morris, 2007; Truong, 2009; Herridge, 2003; Titsworth, 2012).

Movilidad temprana

Se ha demostrado que la movilidad temprana del paciente en la UCI es factible, segura y beneficiosa para mejorar la función física y acortar la estancia en el hospital y en la UCI (unidad de cuidados intensivos).*

La inmovilidad y la dureza de la cama contribuyen de manera negativa al desarrollo de la debilidad asociada al deterioro de la función física, la calidad de vida y la reincorporación al trabajo de los pacientes de la UCI (Morris, 2007; Truong, 2009; Herridge, 2003; Titsworth, 2012).

En menos de 24 horas, numerosos sistemas orgánicos se ven afectados por los cambios adversos asociados a la inmovilidad. Entre los sistemas orgánicos afectados se incluyen el sistema respiratorio y cardiovascular, las funciones renales y gastrointestinales, así como la piel y el sistema musculoesquelético. Los pacientes en estado crítico pueden perder una masa muscular significativa; Herridge descubrió que el peso corporal de los pacientes SDRA había disminuido un 18 % en el momento de recibir el alta de la UCI. Además, la inactividad física contribuye al desarrollo de la atelectasia, la resistencia a la insulina y las contracturas articulares (Herridge, 2003).

La movilidad temprana, que incluye la fisioterapia y la terapia ocupacional en los primeros días de una enfermedad crítica, ha demostrado ser segura y bien tolerada. Además, en comparación con la atención estándar, permitió conseguir unos mejores resultados funcionales en el momento del alta hospitalaria, una duración más corta del delirio y que los pacientes estuviesen más días sin ventilación (Brahmbatt, 2010).

La movilidad temprana estructurada de pacientes en la UCI se realiza con el objetivo de:

  • Mejorar la función respiratoria
  • Reducir los efectos adversos de la inmovilidad
  • Aumentar los niveles de consciencia
  • Aumentar la independencia funcional
  • Mejorar el estado cardiovascular
  • Aumentar el bienestar psicológico
  • Reducir el riesgo de delirio (Stiller, 2003)

Se ha demostrado que es factible y seguro movilizar a los pacientes con ventilación mecánica en la UCI sentándolos y poniéndolos de pie fuera de la cama. Se han realizado varios estudios que demuestran que se pueden conseguir resultados satisfactorios junto con un bajo índice de eventos adversos graves. *

Las recomendaciones de la European Respiratory Society y de la European Society of Intensive Care Medicine (ESICM) indican que el enfoque multidisciplinar sobre la movilidad temprana debe formar parte de las prácticas clínicas diarias en la UCI. Deben evitarse los criterios de exclusión estrictos y el paciente debe ser evaluado de forma integral. La movilidad temprana debe realizarse con un trabajo en equipo específico y un protocolo individualizado para los pacientes (Truong, 2009; Hopkins, 2010; Garzon-Serrano, 2011).

La posición vertical


Se ha determinado que la mejora de la función respiratoria y el aumento de la resistencia musculoesquelética son los principales beneficios físicos de poner de pie al paciente con ventilación en la UCI. Mientras el paciente débil y con ventilación se pone de pie con la ayuda de un dispositivo de bipedestación, los fisioterapeutas pueden trabajar con él en el levantamiento de peso y el equilibrio, además de realizar ejercicios con las extremidades inferiores y estiramientos pasivos. Esto sirve de ayuda para el avance hacia una movilidad activa (Chang et al. 2004a).

Estar de pie durante la ventilación mecánica mejora la función respiratoria, el cumplimiento y la captación de oxígeno. Además, estimula la actividad del sistema nervioso autónomo y reduce el esfuerzo cardíaco de la compresión (Hoste, 2005; Zhu Chang, 2004b; Gosselink, 2008). Un equipo especializado en «medicina central intensiva y de urgencias» en una clínica de Colonia realizó un estudio colocando a sus pacientes en posición vertical en un dispositivo Sara Combilizer y obtuvo resultados muy positivos. Los pacientes fueron levantados y colocados en posición vertical (con una inclinación de 60 grados), y esa posición se mantuvo durante dos horas. El resultado fue una clara mejoría en la captación de oxígeno. Además, la circulación de los pacientes no se volvió inestable (Dueck, 2010).

Sentarse en una posición reclinada es una alternativa


Utilizar un dispositivo de posicionamiento en el que se puede adaptar el grado de reclinación para satisfacer las necesidades del paciente proporciona una ventaja importante para los pacientes que están muy débiles (Dean et al., 2008).

Para los pacientes que no pueden estar de pie, sentarse en una silla ayuda a prevenir la hipovolemia (Wenger, 1982), redistribuye la presión en la piel, cambia la longitud de los músculos en reposo, ayuda a la orientación y a la carga de las vértebras para limitar la pérdida de calcio y favorece la nutrición del cartílago (Hough, 2001).

Rentabilidad


Se ha demostrado que la movilidad temprana de los pacientes en la UCI reduce los días de uso de la ventilación mecánica y disminuye la duración de la estancia en la UCI y en el hospital (Schweickert, 2009; Bassett, 2012; McWilliams, 2013).

Lord et al. (2013) han desarrollado un modelo financiero que demuestra que la inversión en un programa de rehabilitación temprana en la UCI puede generar un ahorro neto para los hospitales. Se demuestra que, incluso con las hipótesis más conservadoras, el coste neto de implementar un programa de movilidad temprana en la UCI es modesto en relación con las mejoras sustanciales en los resultados de los pacientes.

* Bailey, 2007; Morris, 2008; Bourdin, 2010; Pohlman, 2010; Leditschke, 2012; Clark, 2012; Winkelman, 2012; Titsworth, 2012; McWilliams, 2011 y 2013; Korupolu, 2010; Genc 2012.