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Baño terapéutico

Las pruebas clínicas han demostrado que tomar un baño caliente tiene muchos beneficios, entre los que se incluyen: alivio del dolor, aumento de la movilidad, reducción de los síntomas de enfermedades cutáneas, así como mejora del bienestar psicológico.

Un primer artículo médico (Radcliffe, 1916) informó de que los baños en agua caliente sirvieron para tratar con éxito a más de 170 militares cada día con lesiones físicas y psicológicas relacionadas con la guerra durante la Primera Guerra Mundial.

Una revisión sistemática de 29 ensayos aleatorios controlados, en los que participaron 1720 pacientes con enfermedades reumatológicas y musculoesqueléticas, concluyó que el tratamiento con agua caliente estaba asociado a una mejoría en lo que respeta a la reducción del dolor y a una mayor sensación de bienestar (Falagas, 2009). La estimulación térmica aumenta la elasticidad de los tejidos ricos en colágeno, lo que sirve para aumentar la amplitud de movimiento de la articulación (Matz, 2003). También se ha descubierto que la hipertermia disminuye la viscosidad del líquido sinovial de las articulaciones (Sukenik, 1997). Los datos del estudio confirman que el tratamiento en balnearios podría mejorar los síntomas de la fibromialgia, incluidos el dolor, la depresión y síntomas menores (Fraioli, 2013).

Los tratamientos con agua caliente también se han asociado a resultados positivos en pacientes de dermatología (Matz, 2003). La adición de emolientes al agua caliente como parte de la rutina de baño es una evidencia recomendada para los residentes/pacientes con piel seca o con picazón. Bañarse en agua caliente también ayuda a la piel a absorber los emolientes que se aplican después del baño.

La estimulación térmica causa vasodilatación, mejora la circulación sanguínea y reduce la presión arterial. Además, explica cómo el estrés térmico a corto plazo puede aliviar el dolor. Asimismo, la aplicación de calor para inducir hipertermia también puede tener un efecto inmunosupresor y antiinflamatorio (Matz, 2003).

En 2010, Petrofsky et al. llevaron a cabo una serie de estudios, que demostraron que una parte sustancial del aumento del flujo sanguíneo en la piel asociado a la terapia de inmersión en agua caliente se debía a la hidratación (agua) de la piel, en lugar del calor en sí mismo.

Hydrosound™ = Ultrasonido. Algunos de los baños de Arjo tienen una unidad Hydrosound incorporada, que funciona con una baja frecuencia de 30 kHz y tiene un bajo consumo de electricidad (20-100 mW/cm2). A estos niveles, los principales efectos de los ultrasonidos son normalmente mecánicos y piezoeléctricos, que se crean a través de la acción de cizallamiento de las microburbujas estables en ondas alternas de alta y baja presión, generadas por el transductor ultrasónico (Peschen, 1997). Las partículas y la suciedad se eliminan suavemente de la piel mediante la fuerza mecánica de la implosión de las microburbujas.

El uso de ultrasonidos con fines terapéuticos en medicina se considera seguro. Además, ha sido aceptado y llevado a cabo durante muchos años (Miller, 2012).

Las referencias y los enlaces están disponibles en la sección de bibliografía sobre higiene.